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El Hospital de Sangre de la Vera+Cruz



Francisco A. Rivas Rivas, historiador. Alfonso Álvarez-Ossorio Rivas, historiador. Becario de F.P.U. del M.E.C.D. en la Universidad de Sevilla

Recientes publicaciones dedicadas al tema de la Semana Santa en Sevilla y su provincia (1), vienen incidiendo en un error referente al edificio que titula esta sección, de manera que se corre el riesgo de que la repetición continuada de esta interpretación incorrecta termine por hacer que se asuma como exacta. Por ello, a petición de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Vera+Cruz, siendo Hermano Mayor de la misma Don José Adolfo Jaén de Cáceres, hemos decidido sacar a la luz pública parte de nuestros hallazgos, en este caso los referentes al Hospital, antiguo edificio situado en la Calle Real de Benacazón, sobre el cual se asientan hoy día las capillas de la Hermandad de la Santa Vera+Cruz y de su vecina de la Soledad.

Se hace preciso mencionar, en primer lugar, dónde está el error repetido que se ha venido publicando recientemente. Tradicionalmente, la Hermandad de la Vera+Cruz ha defendido que el antiguo hospital era una pertenencia propia, que por avatares de la historia tuvo que ser dividida hasta llegar a la actual configuración de dos capillas en un mismo edificio, separadas tan solo por un tabique. En contra de esta idea, se ha esgrimido como prueba concluyente el pleito que ambas corporaciones mantuvieron en 1.723 por la propiedad de dicho edificio y la ejecución de las obras que eran necesarias en aquel momento para su supervivencia.

Es nuestra intención que esta sección sirva para demostrar definitivamente que la idea que los hermanos de la Vera+Cruz han defendido hasta ahora es la correcta y trataremos, así mismo, de dilucidar los avatares históricos que llevaron a la situación actual.

Como ya hemos dicho, la principal fuente en que se basa la tesis de que el hospital nunca perteneció a la Vera+Cruz es el pleito sostenido entre las dos instituciones con motivo de las obras que se acometieron en 1.723 (2). En primer lugar, hay una petición de los hermanos de la Soledad para que se inste a los de la Vera+Cruz a interrumpir de forma inmediata las obras que han iniciado en el edificio sin conocimiento ni consentimiento de la otra parte, rompiendo la concordia a la que las dos hermandades habían llegado poco antes para acometer los trabajos de forma conjunta y colocar las imágenes de ambas hermandades en un mismo lugar para que recibieran culto (3). En segundo lugar, aparece un informe del párroco de Benacazón en estas fechas. Es aquí donde reside la mayor parte de la problemática que ha podido suscitar polémica en torno a la posesión del edificio. En efecto: los hermanos de la Soledad alegan que la propiedad del edificio no es de los de la Vera+Cruz, sino que ambas hermandades, junto a la del Santísimo Sacramento, la gran olvidada en este asunto, habían residido en la misma "desde tiempos inmemoriales" (sic). El párroco confirma que el hospital no tiene más dueño que la propia villa, craso error como demostraremos más adelante, pero, y aquí está la parte principal del escrito del pleito, ignorada en todas las publicaciones hasta la fecha, que la hermandad de la Soledad no reside en el mencionado inmueble "sino desde hace pocos años" (4).

Nuestra labor emprende ahora una doble vertiente. Por una parte, demostrar la propiedad del hospital por parte de la cofradía de la Vera+Cruz, y, por otra, desentrañar los acontecimientos históricos que llevaron a ambas corporaciones a la situación que hemos planteado para 1.723.

La primera de las cuestiones es de fácil resolución, puesto que sólo ha sido necesario una labor detallada de investigación en los archivos que existen en la provincia de Sevilla. Desgraciadamente, parece ser que esta tarea no se ha llevado a cabo de forma completa con anterioridad, dado que ha sido un archivo que se encontraba prácticamente intacto, en lo que a investigaciones referentes a Benacazón se trata, el que nos ha proporcionado las claves para resolver esta cuestión. Nos referimos al Archivo de Protocolos de Sanlúcar la Mayor (A.P.S.M.), donde están depositados los protocolos emanados de la escribanía de Benacazón entre 1.577 y 1.885. Pues bien, en el primero de los legajos de esta serie (5) fechado en 1.577 encontramos un documento que no deja lugar a equívocos. En el mismo, levantado el Sábado Santo de ese año, Beatriz Guillén dona a la Hermandad de la Vera+Cruz unas casas en la Calle Real de Benacazón para que en las mismas construyeran un Hospital "...en el que se reúnan y se junte la disciplina la tarde del Jueves Santo...", la descripción física y la ubicación geográfica coinciden plenamente con el edificio al que estamos dedicando esta sección, por lo que no cabe lugar a dudas sobre la propiedad inicial del mismo. Además hemos documentado para el siglo XVII y comienzos del XVIII, constantes referencias al hospital como "de la Sangre" o "de la Vera+Cruz", haciendo referencias a los sagrados Titulares de la Hermandad (6), pero nunca una mención a la hermandad de la Soledad, o a la del Santísimo Sacramento, en relación con el Hospital. Sin embargo, esta relación sí está sobradamente demostrada con la Iglesia Parroquial de la villa (7).

Demostrado pues, que la propiedad original del antiguo hospital perteneció sin lugar a dudas a la Hermandad de la Santa Vera+Cruz, habría que dilucidar qué circunstancias llevaron a la división definitiva del hospital y por qué motivo entraron en el mismo las hermandades de la Soledad y del Santísimo Sacramento.

Se hace preciso explicar algo de la coyuntura económica que atravesaban ambas corporaciones, dado que la del Santísimo Sacramento, como ya hemos señalado con anterioridad, jugó un escaso papel en todo este asunto. Hemos comprobado que desde el siglo XVII las hermandades de Benacazón funcionaron, en el aspecto económico, de una forma curiosa. Así, hemos atestiguado que obtenían la mayor parte de sus ingresos actuando como prestamistas. Es decir, que prestaban a sus hermanos o devotos cantidades de dinero que éstos se obligaban a devolver antes de las fiestas más señaladas para cada corporación, indicándose además que los intereses se pagarían en forma de cera, verde para más señas en el caso de la Vera+Cruz. Los ejemplos de este sistema de financiación son múltiples, para las dos instituciones (8), pero lo más interesante de estos documentos son los datos que de ellos podemos inferir. En primer lugar, por las cantidades monetarias que se mencionan, queda claro que en el primer tercio del siglo XVIII la hermandad de la Soledad presentaba una posición económica mucho más desahogada que la de la Vera+Cruz, además, a través de nuestro estudio de los testamentos, hemos podido averiguar que varios de los particulares que contrajeron deudas con esta última corporación murieron sin haberlas podido satisfacer. A esto hay que unir que sabemos que el hospital se encontraba en estado ruinoso, no sólo por el documento anteriormente mencionado (9), sino también por noticias que provienen ya de primeros de esta centuria (10). Ante esta situación desesperada, acosada en lo económico y con su edificio en ruinas, la Hermandad de la Vera+Cruz debió volver sus ojos a sus hermanos de la Soledad, que gozaban de una salud económica envidiable, como demuestra el documento más importante de cuantos hemos analizado para el siglo XVIII.

Así, el 3 de mayo de 1.715 comparecen ante el escribano público los diputados de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad con el fin de levantar acta notarial de una serie de préstamos que acaban de conceder a algunos particulares, préstamos, que por cierto ascienden a cantidades muy elevadas, sinónimo de solvencia económica. Pero lo interesante de este documento es que los propios oficiales de la Soledad dicen que la hermandad radica en la Iglesia Parroquial de Benacazón, lo que desmiente cualquier asociación entre la Soledad y el Hospital con anterioridad a esta fecha de 1.715 (11).

Creemos, por tanto que a invitación de la Hermandad de la Vera+Cruz, quienes veían en sus hermanos de la Soledad a quienes podían ayudarles a sufragar el coste de las obras, éstos entraron en el hospital, abandonando así la Parroquia, quizás debido a que las relaciones con el párroco no atravesaban buenos momentos, como hemos podido apreciar en las palabras señaladas en el informe del párroco remitido al Vicario con ocasión del pleito de 1.723 (12).

Por lo tanto entre 1.715 y 1.722 la hermandad de la Soledad llegó al Hospital, donde debió ser bien acogida por los cofrades de la Vera+Cruz. El problema se suscita cuando llega el tiempo de las obras, ya que nuestra corporación las acomete sin contar con el consentimiento de sus convecinos en el inmueble, basándose las actuaciones en el refuerzo de los muros y la reparación de la techumbre. Los hermanos de la Soledad, por el contrario, pretendieron echar abajo todo el edificio y levantarlo de nuevo, en una obra cara que sólo ellos podían costear, lo que indudablemente les habría dado derechos sobre la nueva estructura. Resulta interesante que la Hermandad de la Vera+Cruz en ningún momento ha perdido la conciencia histórica de la propiedad del edificio, pero parece claro que ninguno de los hermanos se acercó a Sanlúcar la Mayor a comprobar la existencia documental de la ya mencionada donación, o que si lo hizo, no sirvió de mucho. La solución final fue inevitable. Ya que las obras eran necesarias, e impracticables sin el concurso económico de la Soledad, y que el cura apoyaba las intenciones de los hermanos de la Vera+Cruz sobre cómo debía ser la reparación, pero no los derechos de propiedad que reclamaban; se llegó a la conclusión de que medio edificio en condiciones era mejor que uno derruido y sin posibilidad de reparación, de ahí que se optara por ver reconocida esa propiedad y por dividir el hospital en dos capillas, mediante una obra que debió ser costeada en gran parte por la hermandad de la Soledad. A esta conclusión nos llevan no sólo los datos que, referentes a las misas dedicadas a las distintas imágenes encontramos a partir de esa fecha, ni el plano de la Calle Real que hemos podido reconstruir para 1.733, en el que ya aparecen las dos capillas tal y como hoy las conocemos, sino también que hay que tener en cuenta la referencia que hemos hallado en el folio 23 y ss. del legajo 162 del A.P.S.M., en el que Pedro de Galves y su mujer Juana Suárez venden un cuarto de la casa a la Hermandad de la Vera+Cruz para que en él guarden sus enseres y sirva como almacén, lo que parece indicar que las dependencias que le han quedado a la corporación son reducidas y necesitan más espacio para conservar sus pertenencias.

Al final se llegó, o al menos eso suponemos a la luz de la documentación con que contamos, a un acuerdo que nos dejó una situación que aún hoy permaneces, en el que se aprecia la división del hospital en dos capillas, una para cada una de las hermandades que en él permanecieron, ya que la del Santísimo Sacramento volvió a la Parroquia, donde la documentamos poco tiempo después. Se optó, creemos por la mejor solución, puesto que la misma garantizó a los hermanos de la Vera+Cruz la reparación del hospital y el reconocimiento hasta nuestros días de al menos la mitad de su propiedad, aún a costa de perder la otra parte.

Creemos, por tanto, que con esta sección quedan sobradamente demostradas varias cosas; a saber: que en 1.577 la Hermandad de la Vera+Cruz recibió como donación unas casas en la Calle Real sobre la que edificaron un hospital, cuya propiedad única y total mantuvieron hasta 1.723 o poco después. Que en el mismo ha residido de forma constante la corporación desde esa fecha y que sólo en el primer cuarto del siglo XVIII entraron en el edificio otros inquilinos. Por último, que la situación actual vino impuesta por la necesidad, y creemos también que por la cordura y el sentido común de ambas instituciones. Pero esto no debe ser óbice para que se conozca la Historia tal y como fue en realidad, de forma que todos tengamos presente cuál fue el devenir a través de los tiempos de este singular edificio y el de las instituciones y personas que a él han estado ligadas.

(1) AA.VV., Misterios de Sevilla, vol. III. Ediciones Tartessos, Sevilla (2.003) 186-1880, por citar sólo la más reciente de estas publicaciones. (2) Archivo General del Arzobispado de Sevilla (A.G.A.S.) Sección III de Justicia, serie Hermandades Legajo 209, Documento 214. El documento tiene tres partes, la solicitud por parte de los hermanos de la Soledad, el requerimiento de la Vicaría al Párroco para que informe del asunto, y la respuesta de éste. (3) Archivo de Protocolos de Sanlúcar la Mayor (A.P.S.M.) Legajo 161 (1.722-1.732). La hermandad de la Soledad en un poder notarial: "...(nombres de los diputados) hermanos de la hermandad y cofradía titulada de la Soledad, sita en su hospital y capilla. Estando juntos de forma capitular, llamados a son de campana como es uso y costumbre en la dicha capilla... concedemos y decimos que sepan cuanto la expresada capilla y hospital que esta cofradía tiene está muy deteriorada de suerte que debe repararse su ruina para lo que se ha celebrado diferentes tratados y acuerdos para que uniéndose con los hermanos de la Cofradía de la Santa Vera+Cruz de esta villa, quienes se hallan en la misma necesidad de reparar su capilla, para que se bendiga un altar nuevo y una casa capilla que sea capaz para la colocación de lasd Santas Imágenes y depósito de los bienes de ambas...". Se trata, como podemos ver, de una situación de buena avenencia entre ambas corporaciones. (4) "...ni a esta de la Soledad se le contaba este uso de la dicha Capilla..." palabras de Juan Ramírez Méndez, 18 de febrero de 1.723, en la tercera de las partes que tiene este documento, ver nota nº2. (5) A.P.S.M. Legajo 149. (6) A.P.S.M. Legajo 156 (1.686-1.691), testamento de Ana Rodríguez. "Mando y es mi voluntad se le compre de mi caudal un vestidito al niño de Nuestra Señora de la Sangre del Hospital desta villa". 1.689. La Virgen de la Sangre fue la primitiva Titular mariana de la Hermandad de la Vera+Cruz. (7) A.P.S.M. Legajo 159, testamento de Bernardo de Miguel: "...a la advocación del Santo Christo de la Soledad, que está en la Iglesia Parroquial de esta villa, una misa rezada". 1.708. Dato que viene a confirmar la no presencia de la otra corporación en el hospital en este momento tan temprano. (8) A.P.S.M. Legajo 157 (1.692-1.699); Miguel Rodríguez y Andrés Morales, en una obligación: "...nos obligamos a pagar de una vez y sin pleitos de cobranza a la Cofradía de la Vera Cruz de la villa de Benacazón 1.000 reales de vellón y sesenta libras de cera verde...". 1.694. Apreciamos aquí por las cantidades la solvencia económica con que la hermandad pudo contar en este momento. (9) Véase nota 3. (10) A.P.S.M. Legajo 159 (1.705-1.710). Pedro Caro en su testamento dice lo siguiente: "...dejo dos misas rezadas al Sto. Cristo de la Vera Cruz en su altar, y si esto no se pudiera, para que se digan en donde esté el Cristo de esta advocación, en cuyo altar es mi voluntad se diga esa misa rezada". 1.705. Si leemos entre líneas, podemos apreciar que ya deben existir algunas dificultades en la capilla del hospital, ya que se intuye en esta disposición la posibilidad de que el Cristo no estuviese en su hospital, hecho que después motivaría las polémicas obras de las que ya hemos tenido ocasión de hablar. (11) A.P.S.M. Legajo 160 (1.711-1.721). (12) Véase nota 4