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El Vía-Crucis


Los orígenes de este piadoso acto en Sevilla se remontan al año 1.521 y su iniciador fue Don Fadrique Enríquez de Rivera, marqués de Tarifa, quien, a su regreso de Tierra Santa y obtenidas las licencias eclesiásticas necesarias, comenzó a practicar el "Camino de la Cruz".

Este "Vía-Crucis" iba desde la puerta de su palacio (Casa de Pilatos) hasta el humilladero de la Cruz del Campo, cumpliéndose así los 1.321 pasos que, según la tradición, separaban en Jerusalén la residencia de Poncio Pilatos del Calvario.

La práctica del Vía-Crucis ha evolucionado mucho desde su origen y buen ejemplo de ello es el de nuestra Hermandad.

Son ya muchos años en los que nuestros Sagrados Titulares, portados a hombros de hermanos, han recorrido las calles y plazas de nuestro pueblo, siendo testigos de los cambios que produce el paso del tiempo en él y en su gente. Niños que se han hecho hombres, hombres que ahoras son ancianos y ancianos que ahora gozan junto a ellos en la Gloria de Dios Padre. Este culto externo de nuestra Hermandad ha arraigado de tal manera en nuestros corazones que su espera es ansiosa y su llegada, jubilosa y emotiva.

Preludio del Septenario, Viernes de Dolores y Jueves Santo es este Vía-Crucis veracrucero, camino de arrepentimiento y perdón, escenario simbólico de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y señal inequívoca de fe, respeto y devoción al Señor y a la Reina de Benacazón