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María Santísima de los Dolores

Madre de Dios y Nuestra



Una belleza incomparable

La talla y su evolución a lo largo del tiempo

Fue en el siglo XVIII cuando apareció la que hasta ahora es la Titular de nuestra Hermandad junto al Cristo, María Santísima de los Dolores. Dicha imagen fue donada a la Hermandad por José María Agudelo y Santamaría, Coronel de Artillería retirado y vecino de Benacazón, cuya lápida se conserva en nuestra ermita. Se trata de una imagen realizada en terracota policromada al aceite, del siglo XVIII, atribuida con bastante criterio por Álvarez Duarte al acreditado profesor de imaginería Cristóbal Ramos Tello. La Santísima Virgen de los Dolores en la antigüedad aparecía de rodillas y con las manos entrelazadas hasta que en 1.973 el escultor Antonio Eslava Rubio la adaptó a un cuerpo de candelero, realizándole además unas nuevas manos de madera. Desde entonces, la Virgen aparece de pie junto a la Cruz de su Hijo y con las manos abiertas

El paso

Nuestra Señora de los Dolores procesiona cada Jueves Santo en su paso -portado por treinta costaleros- cuyo palio, manto, saya y toca de sobremanto fueron diseñados y creados exclusivamente para Ella por el afamado bordador y maestro Juan Manuel Rodríguez Ojeda, todo ello en terciopelo negro e hilo de oro fino y seda natural, fechado en 1.912

Coronación


En 1.976, la imagen de nuestra Bendita Madre de los Dolores fue coronada popularmente en la Iglesia Parroquial de Santa María de las Nieves, coincidiendo con la Función Principal de Instituto de la Hermandad el Viernes de Dolores. Dicha coronación fue llevada a cabo por Don Manuel Vázquez, canónigo de la Santa y Metropolitana Iglesia Catedral de Sevilla y por el entonces párroco de Benacazón Don Manuel Morales. Aún se recuerda aquel Viernes de Dolores. La imagen de la Santísima Virgen de los Dolores se encontraba en devoto besamanos junto a sus hijos veracruceros y con su pueblo en un acto muy especial: la imposición de la corona en sus benditas sienes. Recibía una corona símbolo del amor de un pueblo hacia su Madre. Eran las once de la mañana cuando comenzó la solemne Función Principal. Las hermandades presentes observaban con respeto y emoción la imagen de la Virgen, ya que en nuestro pueblo nunca se había vivido un acontecimiento como éste. Por otro lado se situaba la Junta, con la presencia del entonces Hermano Mayor, Antonio Bernal Gozou y de otros miembros como El Chico Marcelo, Modesto Jaén y tantos que hoy estarán junto a nuestra Madre en el sitio donde a todos los veracruceros nos encantaría estar. Por último, estaba nuestro pueblo que hacía protestación de fe en nuestra Madre y en el Cristo de la Santísima Vera+Cruz. La Función transcurrió con la misma solemnidad que todos los años, pero todos esperaban el momento trascendental; momento que no llegó hasta la tarde, cuando, antes de ser trasladada de nuevo a su Capilla, finalizados los cultos, el canónigo Don Manuel Vázquez y el párroco Don Manuel Morales impusieron la corona a la Santísima Virgen. De repente, el pueblo entero no pudo aguantar más y estalló en un aplauso que el hermano Antonio Luna Sánchez transformó en bella oración:

Esperanza de mi vida
y Estrella de la mañana
con esa cara tan bella
como una rosa temprana.
Dios te salve, madre de amores,
que este pueblo no viviría
sin tenerte como guía,
bella flor entre las flores

Con motivo del XXV Aniversario de dicho acontecimiento, en nuestro querido Viernes de Dolores del año 2.001, y con los ojos atónitos de algunos, tuvimos el orgullo de recibir al señor Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo, para que presidiera nuestra Función Principal; y el día anterior, Jueves de Dolores (último día del Septenario) se volvió a coronar a la Virgen con la misma corona pero enriquecida con marfil y piedras preciosas y realizada íntegramente en oro de primera ley, en un acto de amor que desbordó las emociones de todos los que tuvieron la suerte de presenciarlo