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Nuestro pueblo


Benacazón

Benacazón se encuentra en un llano de la fértil comarca del Aljarafe, al Oeste de la capital andaluza y al pie de la Autopista del V Centenario, que sirve de enlace entre Sevilla y Huelva.

Sus orígenes parecen remontarse a la dominación romana, aunque se han encontrado vestigios del período final del Bronce. Durante la época romana, Benacazón habría sido una pequeña aldea campesina, en la que sus primeros pobladores habrían comenzado ya a aprovechar las fértiles tierras regadas por el río Guadiamar.

La documentación existente de la Reconquista menciona numerosas alquerías, tales como la de Gelo, donada en 1.274 al Cabildo Catedralicio de Sevilla, o Castilleja de Talhara, señorío que en 1.369 fue cedido a Don Alonso Fernández de Fuentes, que lo pobló con cincuenta vecinos. Una de esas alquerías, quizás la más importante, cuyo dueño sería probablemente un tal Qassum, dio origen y nombre al pueblo, al denominarse por aquel entonces "Ben (Ibn) Qassum" o, lo que es lo mismo, "Hijo de Cassim o Cassum".

Conquistada por el rey Fernando III el Santo, éste le cambió el nombre por el de "Celada", con el que aparece en el repartimiento de Sevilla: "Dio Benacazón a que puso el Rey nombre de Celada..." (15 de julio de 1.253). Sin embargo, la nueva denominación no tuvo arraigo, volviendo a utilizarse posteriormente su antiguo nombre.

Santa María de las Nieves, iglesia parroquial de Benacazón, fue originalmente un templo mudéjar al que, a comienzos del siglo XVI, se le añadió una capilla colateral, dedicada actualmente al Sagrario. En su principio, debió pertenecer a Don Fernando Portocarrero, señor del lugar, pues los albaceas del mismo contrataron en 1.618 la realización de un retablo con el taller sevillano de Juan Martínez Montañés.

De las tres portadas del edificio, la más interesante es la principal, adintelada entre pilastras cajeadas, rematadas por un frontón recto, en cuyo centro aparece la Giralda entre jarras de azucenas, armas de la Catedral de Sevilla.

El retablo mayor es, en su mayor parte, del último cuarto del siglo XVII. En la hornacina principal se venera a la titular, Nuestra Señora de las Nieves. En el ático está en Cristo del Crucero, la imagen más antigua de la iglesia, del siglo XV.

La Capilla del Sagrario posee un retablo sin dorar, obra de Martínez Montañés en 1.618. En su hornacina central está la Virgen de la Granada, de 1.540, realizada por un artista próximo a Roque Balduque, y de la que se cuenta que fue hallada en la cruceta de un pozo del cortijo de la Torre del Guadiamar. Sobre ella hay pinturas de una Virgen con Niño, de la escuela sevillana de la segunda mitad del siglo XVII, próxima a Murillo.

En la iglesia también se venera a la Virgen del Rosario, realizada por Castillo Lastrucci, de la que los benacazoneros también son muy devotos.

Fundamentalmente agrícola, la economía de Benacazón se caracteriza por la importancia que va adquiriendo el sector industrial y, en concreto, el sector de las industrias alimenticias. En este sentido, las más relevantes son las dedicadas al envasado de aceitunas y a la producción de vinos, fundamentalmente el mosto, existiendo varias bodegas en la localidad. En el aspecto agrícola, gracias al paso del río Guadiamar por Benacazón, sus tierras son de gran fertilidad y el municipio se caracteriza por el gran aprovechamiento del suelo, predominando el cultivo de olivos, especialmente el olivar de verdeo, naranjales y otros agrios, además de otros frutales y cereales. En cuanto a la ganadería, se encuentra bastante desarrollada, con mayoría de cabezas de vacuno